La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a diferenciarse de la conducción política y económica de Javier Milei mediante un discurso de fuerte impronta federal y electoral. Durante la inauguración de la 74° Exposición Rural de Chivilcoy, la titular del Senado combinó reclamos históricos del sector agropecuario con un diagnóstico crítico sobre la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. De esta manera, el conflicto latente entre la fórmula presidencial sumó un nuevo capítulo en el que la funcionaria cuestionó centralmente la falta de incentivos estatales para el desarrollo productivo.

Acompañada por el intendente local Guillermo Britos y la titular de la Asociación Rural de Chivilcoy, Yamila Farrell, Villarruel enfatizó la urgencia de desplegar políticas que miren directamente al territorio. En su intervención, se hizo especial hincapié en el deterioro de los caminos rurales, la conectividad, la energía y las rutas del interior bonaerense.

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En otro mensaje por elevación a la Casa Rosada, formuló como pedido “una política productiva que mire mucho más al territorio”. “Aquí se habló de los caminos rurales, los puentes, los desagües, la conectividad, la energía y las rutas. Y toda infraestructura productiva y para producir más necesita mayor y mejor infraestructura. El Estado no reemplaza al productor ni al empresario, pero tampoco puede desentenderse de las condiciones necesarias para producir”, consideró

El planteo más severo hacia Balcarce 50 se centró en la política impositiva, donde el titular del Senado calificó como “impostergable” la concreción de un nuevo esquema tributario. En ese sentido, interpeló directamente al Presidente al expresar su expectativa de que el Poder Ejecutivo “tome nota” y enviar al Congreso proyectos de ley que premien la inversión y la generación de empleo. La vicepresidenta ligó el incremento de la producción no solo a la exportación de divisas, sino a la posibilidad concreta de que el salario alcance para el sostén y el ahorro familiar.

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El discurso pronunciado ante los productores agropecuarios ratificó el perfil con el que Villarruel busca edificar su propia construcción política de cara a los próximos años.

Estas varias objeciones al rumbo económico resuenan con particular fuerza en el Congreso de la Nación, donde la agenda expuesta por la vicepresidenta muestra puntos de contacto con las demandas de los bloques opositores.

Presión opositora

En la Cámara de Diputados, la oposición presiona por un temario enfocado en la pérdida del poder adquisitivo, la pérdida de ingresos de los sectores vulnerables y el impacto de la crisis en las familias.

Fueron incorporados unos 50 proyectos vinculados con el endeudamiento, aunque existen alrededor de una decena con mayores posibilidades de convertirse en base para una eventual discusión. El desafío opositor pasa por sostener en el recinto una mayoría que ya había logrado reunir, mientras el oficialismo negocia con sus aliados y busca evitar que el debate avance sin un texto consensuado

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En este marco, la oposición solicitó formalmente una sesión especial en la Cámara baja para el próximo 9 de septiembre. El objetivo principal del encuentro es abordar el fenómeno del sobreendeudamiento familiar e imponer una prórroga a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Se trata de iniciativas que apuntan directamente a atender las urgencias sociales y recomponer las golpeadas finanzas de los hogares, en consonancia con la preocupación por el salario y el ahorro que expresó la propia titular de la Cámara alta.

Con el firme propósito de bloquear la sesión opositora y neutralizar su impacto político, el oficialismo activó una maniobra parlamentaria para dilatar las discusiones. El miércoles pasado, los presidentes de las comisiones cabeceras resolvieron abrir el debate sobre los proyectos en cuestión para fundamentar que las iniciativas se encuentran bajo análisis formal.